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 Prefacio a la Primera Edición

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Ithar Ghada Faied
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Edad : 40
Localización : Buenos Aires, Argentina
Fecha de inscripción : 03/12/2008

MensajeTema: Prefacio a la Primera Edición   Dom Dic 06, 2009 3:08 pm

PREFACIO A LA PRIMERA EDICION

Todas las alabanzas y bendiciones sean con Allah, como es propio de Su gloria y de la grandeza de Su poder. La paz y las bendiciones sean sobre el Profeta Muhammad, el más noble de los Profetas y Mensajeros, a quien Allah (swt) envió para traer vida a los árabes y misericordia sobre el universo.

Durante largo período, tuve el deseo de escribir un libro sobre la mujer musulmana, pero no fui capaz de encontrar los medios necesarios para cumplir este deseo, pues la vida me mantenía demasiado ocupado con otras cosas. Pero, aún estaba muy entusiasmado en escribir un libro que explicara el comportamiento correcto de la mujer musulmana que está atenta a las enseñanzas de su religión, comprende su sabiduría, sigue sus mandamientos y se adhiere a sus límites.

Los años pasaban, mientras yo estaba preocupado en otros asuntos. No obstante, mi interés en este tema se hacía cada vez más profundo. Mi deseo de realizar un libro sobre este tópico aumentaba, conforme sentía que sería de gran importancia: sacaría a luz la vida de la mujer musulmana y explicaría cómo debe ser su comportamiento, de acuerdo con la voluntad de Allah (swt), y su comprensión de la elevada condición a la que Allah (swt) la elevó. Durante años estuve determinado a escribir tal libro, hasta que Allah (swt) me bendijo y me permitió escribirlo en el año 1410 H / 1994 D.C.

La razón de mi interés en presentar la conducta de la musulmana radica en las incongruencias que he advertido en la vida de las mujeres contemporáneas, según las cuales, ellas exageran algunos aspectos del Islam, mientras descuidan otros.

Por ejemplo, puedes encontrar a una musulmana piadosa y correcta que observa todos los ritos de su religión pero descuidando la higiene bucal y corporal, sin reparar en el olor ofensivo que emana de su boca y su cuerpo; o que presta atención a su salud e higiene pero no observa todos los ritos y actos de adoración prescritos por su religión; o que lleva a cabo todos los actos de adoración exigidos pero no tiene un conocimiento apropiado de la íntegra perspectiva islámica de la vida y la humanidad; o que es religiosa pero no controla su lengua en las reuniones, y tampoco se reprime del chismorreo y la difamación; o que es religiosa e inteligente pero no trata a sus vecinos y amigos de manera adecuada; o que trata bien a las desconocidas pero no brinda a sus padres el amor y el respeto que se merecen; o que trata a sus padres dignamente pero descuida los derechos de su esposo; o que se embellece cuando asiste a las reuniones de mujeres pero descuida su apariencia delante de su esposo; o que cuida bien a su esposo pero no lo alienta a ser justo, a temer a Allah y a emprender buenas obras; o que respeta los derechos de su esposo pero desatiende a sus hijos y fracasa en educarlos adecuadamente, es decir enseñándoles a dirigir su desarrollo espiritual, físico y mental, y controlando las influencias nocivas de su ambiente; o que presta atención a todo esto pero falla a la hora de respetar los lazos de parentesco; o que respeta los lazos de parentesco pero fracasa en mantener unidos los lazos sociales, centrándose solamente en sus cuestiones privadas, sin preocuparse por los demás; o que se preocupa por ambas cosas: tanto sus propios asuntos como los de su sociedad, pero descuida su propio crecimiento intelectual, al prescindir de la lectura continua y de la búsqueda para aumentar su conocimiento; o que está completamente absorbida por la lectura y el estudio pero descuida su casa, sus hijos y su esposo.

En realidad, lo que es extraño es ver estas contradicciones, o algunas de éstas, entre aquellas mujeres que se consideran a sí mismas como musulmanas educadas, beneficiadas por haber recibido una amplia educación islámica. Puede ser una cuestión de descuido o de negligencia, o puede ser una falta, no comprender completamente la idea de equilibrio sobre la cual el Islam basa su visión íntegra del hombre, la vida y el universo, una visión que otorga a toda cosa o ser viviente el lugar que se merece en la vida, sin desatender un aspecto a expensas de otro.

Las genuinas fuentes del Islam: el Corán y la Sunnah, explican el comportamiento ideal que la musulmana debe adoptar en la relación con su Señor (Rabb), en su desarrollo personal, en sus relaciones con los demás, sean éstos parientes o no, y en sus relaciones sociales en general. Quien dedique tiempo a investigar estos textos se asombrará por su abundancia y alcance, pues estos textos tratan todos los aspectos principales y secundarios de la vida de una mujer, estableciendo los principios para una vida equilibrada, honesta y virtuosa, que garantice la felicidad y el éxito en este mundo, y una inmensa victoria y recompensa en la vida del más allá.

Me consterné al darme cuenta de cuán lejos está, la llamada moderna mujer musulmana, de llegar al noble nivel que Allah quiere para ella. Nada media entre ella y el logro de ese nivel; y la necesidad de dedicarse a procurar el conocimiento del verdadero carácter islámico, descrito en el Corán y la Sunnah, la convertirá en una refinada mujer noble, distinguida por sus sentimientos, sus pensamientos, y su comportamiento. Y además, la harán adherirse a su religión con determinación.

Es de suma importancia que la mujer alcance ese refinado nivel, debido a la gran influencia que tiene en la educación de la próxima generación, pues ella debe infundirles a sus hijos virtudes y valores, llenando sus vidas con amor, compasión y belleza, y creando a la vez una atmósfera de seguridad, tranquilidad y estabilidad en el hogar.

La musulmana es la única mujer que tiene el potencial para lograr estas premisas, en un mundo donde las mujeres modernas están postradas y cansadas de las filosofías materialistas y de la ignorancia (Yâhiliiah) que ha agobiado a aquellas sociedades extraviadas de la guía de Allah . Ella puede lograr esto conociendo las fuentes intelectuales puras del Corán y la Sunnah, y reflexionando sobre el genuino carácter que Allah quiere que tenga, y por el cual ella se distinguirá de todas las otras mujeres del mundo.



Por eso, comencé a recopilar textos del Corán y de los auténticos Ahâdîz que hablan sobre la conducta de la musulmana y los ordené de acuerdo a sus temas. Esto me permitió trazar un plan integrado para la investigación personal y general de los temas de la mujer, de la siguiente manera:



1. La mujer musulmana y su Rabb (Señor)

2. La mujer musulmana y su propia persona

3. La mujer musulmana y sus padres

4. La mujer musulmana y su esposo

5. La mujer musulmana y sus hijos

6. La mujer musulmana y sus nueras y yernos

7. La mujer musulmana y sus parientes

8. La mujer musulmana y sus vecinos

9. La mujer musulmana y sus amigas y hermanas en el Islam

10. La mujer musulmana y su comunidad



Mientras estaba examinando estos textos, un hecho importante se me tornó manifiesto, uno que frecuentemente reconocemos. Este hecho es, en verdad, la gran misericordia de Allah (swt) hacia la mujer musulmana. El Islam la rescató del abismo de la humillación (pues era considerada hasta carente de valor en el pasado) y de la total subordinación a los hombres, elevándola al más alto sitial de femeneidad honorable y respetable, libre de la agobiante carga de tener que sustentarse a sí misma y ganarse la vida, pues aunque sea rica no necesita sustentarse de lo suyo. El Islam le otorgó el derecho a disponer de su propia riqueza como lo desee, y la igualó al hombre en cuanto a valoración humana y en lo referente a los deberes religiosos generales. Ella posee derechos y obligaciones, así como el hombre posee derechos y obligaciones. Hombres y mujeres son iguales ante Allah (swt), y serán recompensados o castigados por igual.

Las bendiciones del Islam no cesaron en haber elevado a las mujeres de la humillación y del atraso hacia un nivel de progreso, honor, seguridad y protección superior. El Islam, también se preocupó por la formación y el desarrollo de cada aspecto de su personalidad, ya sea que la afecte a ella por sí sola, o en su relación con su familia y sociedad, para que pueda llegar a ser una persona refinada y altamente desarrollada, meritoria de su rol, como Jalîfah (representante) de Allah (swt) sobre la Tierra.

¿Cómo modela el Islam su personalidad? ¿Cómo pudo alcanzar tan elevado nivel, el cual nunca antes había sido logrado en la historia del sexo femenino, salvo en la religión del Islam?

Esta son las preguntas a las que el lector encontrará respuestas en las siguientes páginas. Pido a Allah (swt) que acepte mi trabajo y lo haga puramente por Su causa. Quiera Él que se beneficien otros a través del mismo, haciéndolo una fuente de recompensa para mí en esta vida y en la próxima, y convirtiéndolo en una ayuda para mí el Día del Juicio. Quiera Allah (swt) guiarme a través del mismo hacia lo correcto, y protegerme de los errores de pensamiento, malas intenciones, lapsus, deficiencia de argumentos y excesiva verbosidad.

Dr. Muhammad ‘Ali Al Hâshimi

Riyadh

20 de Sha‘bân 1414 H

2 de enero de 1994 E.C.
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